Descarga pornografía infantil delito

Delito descarga pornografía infantil

¿Busca información sobre el delito descarga pornografía infantil?. Somos abogados especialistas en delitos informáticos. (TRAMITAMOS ASUNTOS DE ESTE TIPO, EN TODO EL PAIS). La línea que separa una búsqueda inocente de una que pueda ser considerada delictiva es realmente fina. Buen ejemplo de ello es la pornografía infantil. El hecho de buscarla – aunque los motivos sean más que cuestionables – no es delito. A pesar de ello, en determinados países (como Argentina) Google advierte a los internautas que se adentran en esa oscura cara de internet de que, mediante la consulta realizada, se puede llegar a obtener material ilegal.

De la misma forma, Google advierte  a los internautas españoles que buscan servicios sexuales en la Red de que podrían estar contribuyendo a un delito de trata. Buscar no es delito (como no lo es recurrir a los servicios de una prostituta en España), pero sí se podría terminar colaborando con la trata de blancas. (Delito descarga pornografía infantil).

teléfono de urgencias.

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En pricipio, el internauta que busca no sería responsable. En el caso concreto de la pornografía infantil, lo sería quien la ha creado, producido y/o distribuido. Sin embargo, si al acceder a este material el usuario lo descargase en su ordenador, su búsqueda sí habría desembocado en un delito tipificado en el Código Penal.

Lo mismo sucede con cualquier otra búsqueda sospechosa. Preguntarle a Google qué hay que hacer para secuestrar a una persona o cómo reventar una caja fuerte no es delito. A partir de ahí, todo dependerá de lo que el usuario decida hacer con la información obtenida. La diferencia entre dejarlo ahí o dar un paso y llevarlo más allá (o intentarlo) es la clave para determinar si una búsqueda es o no delito (o forma parte de una tentativa).  (Delito descarga pornografía infantil).

El artículo 189 del Código Penal distingue dos variantes en el delito de pornografía infantil: la posesión de archivos con contenido pedófilo y la venta, distribución, exhibición, oferta o facilitación de este tipo de material.

El delito de posesión se encuentra penado con tres meses a un año de prisión o multa de seis meses a dos años. Es necesario que el material ilícito llegue a imprimirse o grabarse en algún soporte, con objetivo de hacer utilizarlo personalmente sin intervención alguna en la filmación o comercialización. La posesión del material debe tener una mínima duración en el tiempo y no es delictiva la posesión fugaz, como la descarga y borrado inmediato de un archivo. En la mayoría de los casos, no se considera ilegal la posesión de un único archivo pornográfico infantil, por la alta probabilidad de que su descarga haya sido accidental. La policía suele centrar sus investigaciones a los casos en los que los archivos completamente descargados son más de uno.

Por otra parte, no todas las imágenes o vídeos constituyen pornografía infantil. La jurisprudencia considera que la mera imagen de un desnudo no es objetivamente material pornográfico si no es también obscena o impúdicas. Lo pornográfico desborda los límites de lo estético, lo erótico y lo ético con un fin de provocación sexual y ausencia de valor literario, artístico o educativo. En cualquier caso, la frontera entre lo pornográfico y lo no pornográfico es siempre difícil de establecer y queda a la libre apreciación del Tribunal. (Delito descarga pornografía infantil). 

También será necesario para ser condenado por un delito de posesión de pornografía infantil que se demuestre que el acusado sabía que tenía en su poder material pornográfico infantil. Los juzgados deducen este conocimiento de indicios como la presencia de un gran número de archivos en el ordenador del acusado o su clasificación en carpetas con nombres con referencias pedófilas.

 La venta, distribución, exhibición, oferta o facilitación de material pornográfico infantil se castiga con la pena de prisión de uno a cinco años. El origen desconocido o extranjero del material pornográfico infantil no exime del delito. Los supuestos más habituales en los tribunales son la difusión de archivos ilícitos a través de programas como eMule; compartir archivos con otros usuarios; intercambiar material en grupos y chats; y utilizar páginas web con contenidos pedófilos.

 Para evitar ser condenado a una dura pena de prisión por el mero hecho de descargar un archivo con un programa como eMule, el Tribunal Supremo adoptó un acuerdo en fecha 27-10-99 en el que estableció que se debía evitar incurrir en automatismos derivados del mero uso del programa informático de descarga empleado y, por tanto, era necesario analizar el conocimiento y la intención de distribuir en cada caso. Desde entonces, para ser condenado por distribución de pornografía infantil, es necesario que concurran más circunstancias que la simple descarga, como la tenencia de gran cantidad de materiales ilícitos, la participación en foros pedófilos, la recepción de las imágenes o videos por otros usuarios o actos de compra e intercambio.

 Las penas del delito de distribución aumentan hasta nueve años de prisión cuando el acusado utiliza a menores de 13 años, actúa de forma degradante o vejatoria, pertenece a una organización delictiva o es una persona encargada del menor o incapaz. (Delito descarga pornografía infantil). 

La Consulta 3/2006, de 29 de noviembre de 2006, de la Fiscalía General del Estado, sobre determinadas cuestiones respecto de los delitos relacionados con la pornografía infantil, analiza la respuesta penal de diversas conductas relativas a esta materia y fija criterios uniformes para el resto de Fiscales. Es llamativo que no se haya hablado de esto cuando sin duda son los delitos de la red que mayor rechazo social producen.

Los tipos penales que se comentan son los siguientes:

La utilización de menores o incapaces para elaboración de material pornográfico, o la financiación de dichas actividades (189.1.a del Código Penal).

La producción, venta, distribución o exhibición de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, la facilitación de dichas actividades, o la posesión de estos materiales con dichos fines (189.1.b del Código Penal).

La mera posesión de material pornográfico en cuya elaboración se hubieran utilizado menores de edad o incapaces (189.2 del Código Penal).

Quedan otras figuras sin analizar (obligar a un menor o incapaz a realizar actos de naturaleza sexual, la omisión del deber de socorrer a quienes se encuentren en esta situación y la denominada pseudpornografía infantil o pornografía virtual infantil) dado que no son motivo de la consulta. Se hace especial incidencia en cómo la evolución de Internet ha transformado la difusión de estos contenidos, pasándose de servicios de pago, en los que el consumidor adquiría este material al distribuidor, a redes de intercambio gratuito, donde los usuarios muchas veces no tienen contacto entre sí, y en las que el consumidor se convierte a la vez en distribuidor. Esto es lo que motivó la reforma del artículo 189 por medio de la Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre (que recordemos también modificó los delitos contra la propiedad intelectual).

Lo que se plantea es, cuando en los casos de los tres tipos anteriores (189.1 y 2) hubiera varios menores o incapaces implicados, si debemos apreciar tantos delitos como menores o incapaces, o bien debemos entender que se ha cometido un único delito, independientemente del número de implicados. La solución que se propone no es la misma en todos los casos, ya que los bienes jurídicos protegidos (bienes o valores sociales dignos de protección) son distintos.

El tipo delictivo del artículo 189.1.a implica directamente a menores de edad, a los que se involucra en actividades sexuales con fines o intereses pornográficos, lo que puede afectar negativamente al desarrollo de su personalidad, a su proceso de formación, así como a su integridad física y psíquica. En este sentido, el bien jurídico protegido sería la indemnidad sexual del menor, principalmente, aunque también su intimidad y propia imagen y la dignidad de la infancia. Salvo en esto último, se trata de bienes personalísimos de menores concretos, luego habrá que entender que se cometerán tantos delitos como menores estuvieren implicados. (Delito descarga pornografía infantil). 

Las restantes conductas (difusión o posesión del material pornográfico), tienen lugar con posterioridad a la consumación del ataque contra la libertad o indemnidad sexual del menor, luego éstos no podrán ser los bienes jurídicos protegidos en estos casos. Se trata de actividades que contribuyen o perpetúan el ataque contra la dignidad del menor, cuya punición se basaría en su peligrosidad en tanto favorecedoras de posibles futuras agresiones o abusos de menores a través del fomento de la pedofilia. En definitiva se trataría de reaccionar penalmente contra el potencial de estímulo de explotación sexual de los niños que éstas implican. (Delito descarga pornografía infantil). 

Por tanto, los bienes jurídicos protegidos serían la seguridad de la infancia en abstracto y su dignidad, como barrera de protección frente a conductas pedofílicas. En este sentido, la conducta es única con independencia del número de menores o incapaces que aparezcan en dichas imágenes. Desde un punto de vista de la proporcionalidad, parece ser ésta la opción más adecuada, pues de lo contrario la punición de estos actos podría llevar, en la práctica, a superar con creces la respuesta penal de los casos del artículo 189.1.a. (Delito descarga pornografía infantil). 

No obstante, la solución no termina de convencerme. Aunque no sucede así con la mera posesión de imágenes, la difusión de fotografías sobre menores concretos entiendo que sí lesiona dignidades concretas cuando éstos sean identificables, lo que no veo por qué no debe tener cabida en esta norma. Si realmente la Fiscalía cree que el bien jurídico protegido es abstracto, no tiene mucho sentido que admita, por otro lado, una graduación de la pena en función de que exista una pluralidad de menores, ya sea aplicando el subtipo agravado del 189.3.c o dentro de la propia extensión de la pena, pues este dato sería irrelevante. (Delito descarga pornografía infantil). 

Por lo que se refiere a las conexiones con la intimidad del menor, esto se regula a parte (artículo 197 del Código Penal), motivo por el cual la Fiscalía entiende no forma parte de estas figuras (eso dice al final, aunque al principio del documento sí la incluye en el tipo del 189.1.a). En los delitos contra la intimidad, no obstante, se exige no sólo que las imágenes se hubieren obtenido de forma subrepticia (lo que nos obliga a valorar hasta qué punto puede ser un menor de edad consciente de dicha grabación), sino que se tuviera conocimiento de esta circunstancia. La Fiscalía considera que, sólo cuando se acredite lo anterior, en mi opinión difícil puesto que además el distribuidor no ha participado en dichos actos, se apreciará asimismo un delito contra la intimidad (concurso ideal).

En los restantes casos, no sólo no se apreciará lesión contra la intimidad, sino que el hecho de que el bien jurídico protegido sea abstracto elimina el concepto de perjudicado. Esto sonará muy materialista, pero lo cierto es que, al margen de que los padres de las víctimas de estos delitos lo primero que esperan es ver al culpable entre rejas, también es justo que se reciba una indemnización económica por el perjuicio causado. Esto, común a otros delitos de lesiones, se elimina en este supuesto.

(Delito descarga pornografía infantil). 

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